Finalmente, el plan escolar para la gestión del riesgo debe ir acompañado, para no quedarse en papel, de una estrategia de intervención que lo haga sostenible en el tiempo y permita su ejecución. Dicha estrategia se deriva, en primer lugar, del rol y de la actitud de los diversos actores sociales que participan o pueden participar en la sostenibilidad del plan. En general, la estrategia debe poder responder a las siguientes preguntas:

1. ¿Qué gestiones deben llevarse a cabo para que el PEGR no se quede en palabras?
2. ¿Cuál es la mejor manera de organizar y repartir las tareas entre los diversos actores sociales, que garantice una mejor aplicación del PEGR?
3. ¿Qué papel deben cumplir otros actores institucionales, exteriores al plantel mismo?
4. ¿Cómo realizar las gestiones que se desprenden de lo anteriormente dicho?

Se recomienda revisar y hacer seguimiento periódico de las actividades ya realizadas incluidas en el plan de prevención y mitigación, con el fin de llevar a cabo los ajustes necesarios.

Una vez elaborado el PEGR, es recomendable considerar los aspectos que se tuvieron en cuenta para su construcción. Para facilitar este trabajo, se presenta a continuación un cuadro de auto revisión del Plan Escolar para la Gestión del Riesgo, con el fin de que cada institución educativa establezca el desarrollo de cada uno de los contenidos mínimos de dicho plan.



   
 
s